viernes, 18 de junio de 2010

El REALISMO



La ideología del arte realista

Desde el punto de vista ideológico, el realismo queda vinculado a las ideas socialistas más o menos definidas. Aunque con claras diferencias entre los distintos autores, en general se aprecia un interés por la situación de las clases más desfavorecidas de la sociedad surgida de la Revolución Industrial. Algunos, adoptan una actitud absolutamente comprometida con los intereses del proletariado, participa en acontecimientos políticos del momento y hace un arte combativo. Otros, mantienen una postura más moderada, y endulzan de alguna forma su visión de la realidad.Todos ellos comparten una estética basada en la representación directa de la realidad. La manera cómo se materializa este principio básico varia desde la crudeza objetiva de Courbet hasta la simplificación gráfica de Daumier, pasando por el filtro idealista de Mollet. En cualquier caso, todos comparten la radicalidad de los temas: ante la trascendencia que conceden al tema romanticismo y academicismo, el arte realista entiende que no hay temas banales y que, en consecuencia, cualquier cuestión puede ser objeto de interés pictórico.Este planteamiento tiene una enorme importancia en un momento en el que la pintura está sometida a reglas extraordinarias de la crítica oficial: los temas, las actitudes, las composiciones y hasta las medidas de los cuadros tiene que ajustarse a estos rígidos criterios. Ante esta situación, los pintores realistas defienden una pintura sin argumento, una captación simple de la realidad, en la cual lo fundamental es la forma en que se representa la imagen y el sonido, y no su desarrollo narrativo.

Características de la pintura del realismo

Durante la segunda mitad del XIX asistimos a cambios importantes en el mundo del arte. El Romanticismo había abierto las puertas hacia una pintura más libre y abierta a nuevos temas. Los cambios sociales derivados de la Revolución Industrial, así como las revoluciones políticas que jalonan gran parte del siglo, influyen poderosamente en los artistas, que se cuestionan su papel dentro de este proceso de transformaciones. La pugna entre academicismo y ruptura marca todo el siglo, en especial el uso que los pintores (verdaderos paradigmas del nuevo "artista") harán del color, la textura y la luz. Ya sabemos que Goya explora nuevos territorios, y que de sus obras derivan muchos de los caminos que encierra el siglo XIX para el arte. La pintura realista, como veremos, no aporta nada sustancial en los aspectos formales; su significado reside, sobre todo, en los temas elegidos y en la manera en que éstos son tratados. El siglo concluye con la pintura impresionista que abrirá las puertas de todos los cambios posteriores, aunque esto ya será objeto de estudio en el arte del s. XX.

A nivel político es el siglo de las revoluciones burguesas. Durante todos estos años una rica burguesía controla la política y también el gusto artístico a través de los Salones (exposiciones que, con carácter anual, se celebran bajo el control de las instituciones que regulan el mundo de las bellas artes), medio por el que los artistas exponen su obra y se dan a conocer; frente a esta burguesía estarán el socialismo y buena parte de la intelectualidad y de los artistas, que claman por una mayor libertad, tanto política como artística.

El realismo reivindica el apogeo de la realidad, la importancia de los temas cotidianos tratados de un modo objetivo sin idealización ni pintoresquismo, frente a los grandes temas del pasado- religión, mitología, alegoría, historia...- . En este sentido el romanticismo les ha abierto las puertas al haber insistido tanto en el paisaje, sin mitos, y en lo popular. En realidad lo escandaloso de los realistas está en los temas, la manera que tienen de afrontar la realidad ya que la técnica es más tradicional. Se niegan a idealizar las imágenes y el hombre aparece en sus tareas normales. El gusto burgués mira con añoranza las realizaciones más frívolas del arte del Antiguo Régimen y la aparición de las obras de Courbet suponen un provocador revulsivo.

Los pintores realistas

*Courbet (1819-1877). Considera función de la pintura reproducir la realidad tal como es, libre de todo prejuicio filosófico, moral, político o religioso. Obras importantes son El estudio del pintor y Un entierro en Ornans.
Entierro en Ornans (1850), Gustave Courbet

*Daumier (1808-1879). Realiza grabados y litografías y caricaturas que critican la hipocresía de la monarquía de Luis Felipe. En la pintura al óleo utiliza una pincelada enérgica que da la sensación de abocetamiento. Sus temas reflejan el compromiso y la solidaridad con las clases humildes. como en La lavandera o en el Vagón de tercera.

La lavandera, Daumier

*Millet (1814-1875).Es el primer pintor que nos presenta como exclusivo protagonista de un cuadro al trabajador, pero siempre en actitud resignada y paciente como en el Angelus o El sembrador.


El Angelus, Millet

La escultura realista

Tendrá mucho menor desarrollo que la pintura, permaneciendo generalmente dentro del academicismo.
La burguesía conservadora, cliente de los artistas, mostrará interés en adornar las ciudades con esculturas monumentales en edificios y jardines, realizadas en materiales nobles (bronce y mármol). También adornará el interior de sus casas con esculturas de pequeño tamaño, no sólo de bronce y mármol sino de terracota y
cerámica.
Los temas preferidos serán el retrato, generalmente bustos inspirados en los romanos y renacentistas, y los animales, así como los de carácter social.
En
Francia el escultor más destacado es J. D. Carpeaux (1827-1875), autor del célebre grupo de La danza, relieve que decora la Ópera de París y que representa de forma clasicista a un grupo de bacantes bailando desnudas en torno a un genio alado, en clara exaltación de la alegría y el gozo de la vida.
En
Bélgica encontramos otro gran artista, el escultor Constantin Meunier (1831-1904). Muy realista, en sus bronces representa la temática de la clase obrera en el trabajo. Sus figuras están llenas de dignidad en su sufrimiento (El minero, El pocero).

La danza, J. D. Carpeaux

Arquitectura realista

Los historiadores de la arquitectura han tendido a sugerir, cuando no a afirmar, que hubo un choque claramente definido entre modos “realistas” y “no realistas” de arquitectura durante el período del siglo XIX, así como a considerar la perspectiva realista como la precursora de un origen arquitectónico moderno en el siglo XX. Una consideración de esta índole fue expresada a veces por los propios escritores del siglo XIX. Claude Lantier, en Le ventre de París (1873), oponía el brillante hierro y cristal de Les Halles a la desmoronada albañilería gótica del Saint- Eustache, considerando al primero como la fuerza vital de una nueva realidad socia,l frente al segundo, restos arquitectónicos erosionados por el paso del tiempo.
Françoise Choay ha descrito el intento que llevó a cabo el barón Haussmann, y los urbanistas en general, de reemplazar los anticuados y obstructivos esquemas urbanos por un tipo de plan urbanístico más realista, en un análisis objetivo de las necesidades y la función del momento.

Características:

*Sencillez
*Vocabulario funcional
*Científico
*Hierro y cristal
*Forma pura
*Actual
*Estilo moderno

Le ventre de París (1873)